Las automotrices chinas arrancaron copiando, todo el mundo lo sabe. Lo mismo que en su momento hicieron los japoneses y los coreanos, por cierto. Pero los tiempos actuales parecen ser mucho más cortos para el gigante asiático. Su poderío económico es tan fuerte que se hizo no sólo de la tecnología sino también del know how.
Las compañías chinas en algunos casos están comprando marcas enteras, con sus plantas, centros de diseño, herramental y empleados. O mejor aún, están invirtiendo en tecnologías más modernas para diseñar y producir los autos que el mercado chino y mundial consumirá en pocos años más. Es un momento de quiebre, asistimos a una verdadera transición.
